Unos dias de recuperacion mas tarde y otro nuevo bus de 10 horas nos llevaron hata La Paz, aunque esta vez solo seria una escala para coger el siguiente bus de otras 3 horitas a Sorata, una recomendacion de Fernando, un pequeño pueblo con un clima subtropical, a 2700 mtros de altura y rodeado por unas montañas de 6.000, tan maravilloso como suena,y que vistas, de eso se encargo el hostal, el Mirador se llamaba, y haciendo honor a su nombre fue el lugar elegido para descansar, leer, jugar a las cartas, muuucho muuucho huevóoon con los colegas madrileño-chilenos y relajarse en definitiva, siempre y cuando el cabron del mono del hostal de abajo no te robase algo y tuvieras que correr para pillarle...
Habia que ponerse en marcha y ya tocaba un poquito de ciudad, La Paz nos esperaba, y con ella la locura, el caos, una ciudad de mil colores y una maraña de casas a medio terminar, que te piensas que es que se lleva el ladrillo visto y es porque asi no pagan impuestos, con un paisaje tan diferente como la forma d vivir de sus habitantes, llena de cuestas arriba y abajo que la altitud y los coches no hacen mas facil andar, un mercado interno en el que todo el mundo vende algo, y en el mismo sitio claro, la calle de las lanas, de los abogados...
El Lago Titikaka, el mas alto del mundo,como ya sabeis, y sagrado para los Incas ya que decian que por alli salia el sol, su dios, fue el siguiente y ultimo destino boliviano. Copacabana, un pueblo a sus orillas, lo mas europeizado de Bolivia, los bares, y los 3 españoles, Victor, Carlos y David, la risa, que ya veniamos encontrandonos por el camino desde Potosi, tuvieron la culpa de que nos fueramos a la Isla del Sol de resaca, y bueno dormimos gracias a ellos y a Willy que nos abrio la puerta de su hostal despues de que nos dejaran en la calle en el nuestro lo que le hizo merecedor de un par de regalos que la cara que puso pago con creces...
En la Isla del sol no nos quedo mas que disfrutar, dos dias llenos de paz, magia y puestas de sol, no nos extraña que lo consideraran sagrado, es de esos lugares que tienen algo especial...y esas vistas nos permitieron ver nuestro siguiente destino, las orillas de Peru se dibujaban en el fondo...que guapoooo!!!
Nos marchamos de Bolivia con una sensacion agridulce, de haber visto un pais encerrado en si mismo y en sus propias tradiciones como ningun otro. Calles pobladas en un 80% por indigenas pertenecientes a las diferentes tribus que aun siguen vistiendo con orgullo las ropas impuestas por los españoles dos siglos atras para diferenciar las manadas d esclavos de cada dueño.
Se respira la tristeza de un pais torturado por la historia, tan rico en recursos naturales como el gas y sin una manera de explotarlo mas lejana de la logica.
Machistas, las mujeres llevan a cabo todo el trabajo, se ven caras curtidas por el sol de unas ancianas que como hormiguitas, cargan fardos tan pesados como ellas, los animales, los niños, su vida echada a un saco a la espalda.Sus ojos narran el sufrimiento de un pueblo que tambien tiene una cara amable, que tambien sonrie y sabe ser agradecido por vivir en su propia felicidad, en su pequeño mundo boliviano y que se esta cerrando a la opresion e intentando crecer, quien sabe si de la manera correcta. Un orgullo de patria admirable, casas de adobe cubiertas de pintadas politicas, gente analfabeta que desea salir adelante.
Mirarles y saber que es gente al fin y al cabo, como nosotros, tan diferentes y tan parecidos creo que en definitiva es lo que nos llevamos de aqui...




